sábado, 12 de diciembre de 2015

Consejos ante la llegada de un bebé: El gato



Cuando tenemos animales y algo cambia en casa, debemos estar atentos a sus reacciones, ya que pueden sufrir estrés y demostrarlo de diferentes maneras.

Muchas veces el gato manifiesta el estrés durmiendo más y escondiéndose, confundiendo al propietario que puede no darse cuenta. Otros gatos pueden manifestar el estrés marcando. Este marcaje puede ser mediante orina y/o heces o rascando las uñas contra muebles o cortinas.

En cualquier caso, resulta un inconveniente tanto para el animal, que puede además somatizar el estrés y desarrollar problemas médicos como cistitis, anorexia... como para las personas que convivimos con ellos y que nos encontramos con desagradables sorpresas.

Además, cuando la circunstancia nueva es la llegada de un recién nacido, aparecen otras dudas y miedos, como si puede sentirse celoso, si atacará al bebé o si le contagiará algo al pequeño. 





Con este artículo intentamos ayudaros a resolver estas dudas para que la convivencia entre el bebé y el gato sea perfecta, y puedan ser los mejores amigos, beneficiándose ambos de esta amistad.


Cuando el bebé llegue a casa, van a cambiar muchas cosas. Todo aquello a lo que podamos ir acostumbrando al gato, y relacionándolo con estímulos positivos, será una ventaja de cara a cuando llegue el momento.


Hay cuatro puntos fundamentales que debemos tener en cuenta respecto a nuestro animal y que sabemos que van a cambiar en casa en cuanto llegue el bebé e incluso antes. Son los siguientes:

- Los gatos son animales territoriales: Marcan el territorio en el que se sienten seguros, creando un ambiente de tranquilidad mediante olores. Este marcaje se hace mediante feromonas, producidas por unas glándulas presentes en la cara (cuando el gato frota la barbilla contra nosotros o contra algo, está dejando este olor especial de tranquilidad). Pero si el gato se estresa, algo cambia o se siente agredido, este marcaje lo realiza con orina o con las uñas.
Con la llegada del bebé, el territorio del animal va a verse modificado.
Empezando por la habitación del bebé. Cuando empecemos a montar la habitación van a aparecer un montón de muebles nuevos y es probable que incluso pintemos las paredes o cambiemos el suelo. El gato va a querer “dominar”ese territorio nuevo y es probable que marque mediante arañazos o incluso con orina los muebles nuevos o la puerta de la habitación.
Existe un producto en el mercado que simula el olor de las feromonas felinas, es decir, el olor del ambiente de tranquilidad, con lo que reduce la probabilidad de que el animal marque con uñas y orina. Para más información, puedes consultar su página web. Nosotros siempre recomendamos el uso de difusores ambientales de feromonas al menos durante un mes antes de la fecha prevista del nacimiento y hasta que el animal se encuentre totalmente relajado con la nueva situación. Puede necesitarse antes o en combinación con aerosoles si el animal muestra estrés, como hemos dicho, con los muebles nuevos, etc...

¿Qué pasa con la cuna? Es recomendable que gatos y bebés no duerman juntos durante los primeros meses. El gato puede buscar el calor, y puede ponerse al lado de la cabecita del bebé, que no tiene suficiente movilidad para buscar el aire si le tapa la nariz.

Para evitar estas situaciones, lo mejor es poner una red a la cuna. También se puede bloquear la entrada de la habitación cuando el bebé esté dentro durmiendo con una puerta de reja o mosquitera para que el gato y los padres puedan verlo y oírlo desde fuera.



¿Y el resto de la casa? Hay que tener en cuenta que si hasta ahora hemos permitido a nuestro gato subirse a todos sitios sin restricciones, será difícil cambiarlo ahora, pero se puede conseguir. Eso sí, si le vamos a prohibir subir al respaldo del sofá, hay que proporcionarle yba alternativa que le guste. En este sentido, tenemos suerte, pues a los gatos les gusta cambiar los lugares de descanso frecuentemente. Los gatos prefieren el espacio tridimensional, ya que es una necesidad en su comportamiento trepar y escalar. También les gusta descansar y contemplar desde sitios altos. Suelen gustarle los sitios oscuros, en alto y mullidos, con lo que podríamos ponerle unas estanterías con una camita o incluso un iglú para gatos. 


 













- Los gatos tienen el sentido del oído muy desarrollado.

Los ruidos nuevos pueden llegar a ser un enemigo del gato porque le causan estrés. Para minimizar esto durante el embarazo la futura mamá puede ponerle grabaciones de llantos y sonidos de bebé al gato. Mientras el gato oye estos nuevos sonidos es recomendable acariciarlo o premiarlo de alguna manera (juego tranquilo, ponerle un poco de comida de lata...) para que lo relacione siempre con estímuos positivos. A medida que el gato se va habituando a las grabaciones, estas pueden ser cada vez más intensas.





- Los gatos tienen un sentido del olfato muy fino.

Cuando el bebé nazca y esté en la clínica, el papá o algun familiar al que el gato esté acostumbrado, puede llevarle una mantita o un pañito que haya estado en contacto directo con el bebé, para que el gato vaya oliéndolo y habituándose a la fragancia del recién nacido. Otra vez, al recibir este estímulo nuevo, es conveniente relacionarlo con cosas positivas para el animal; jugar con él, hablarle con tono suave, sacarle algún juguete que le encante

- Al gato le gusta la estabilidad y tranquilidad.


Y esto definitivamente va a cambiar con la llegada del bebé a casa.


¿Qué hacer cuando llegue el bebé a casa?


Aunque a veces lo hagamos instintivamente, tenemos que intentar no rechazar al gato cuando el bebé esté presente. No pasa nada por que el gato toque al pequeño, siempre que estemos supervisando el encuentro y estemos atentos a la reacción del animal.
El primer encuentro entre bebé y gato tiene que ser natural y estar supervisado por un adulto. Es posible que el gato se acerque a olfatearlo, incluso cuando el bebé esté mamando. Si estos encuentros se acompañan suavemente de elementos positivos (premios, caricias, etc.) será mucha más sencilla la adaptación entre los dos. Sin embargo, si cada vez que el gato se acerque al bebé lo echamos, gritamos o apartamos al bebé, el animal lo relacionará con algo negativo, y puede llegar a considerarlo como un competidor.

Además, es posible que cuando el bebé llegue a casa, venga también la abuela o alguien para ayudar a los nuevos papás, al igual que muchas visitas para conocer al recién nacido. Si el gato es sociable puede que no haya problemas; pero si al gato no le gustan mucho las visitas, lo mejor es prepararle una habitación para él solo, que esté tranquilo y salga cuando se termine el bullicio.

Sería además muy importante enriquecer el ambiente del animal, ya que seguramente durante un tiempo le vamos a prestar menos atención aunque sea involuntariamente. Para enriquecer su ambiente podemos, como hemos dicho, ponerle diversos lugares de descanso, en alto, en rincones nuevos, con iglús... 
 
También sería conveniente poner varios puntos de comida y bebida por la casa, y mejor si alguno de estos es “interactivo”, es decir, que el gato tiene que hacer algo para ganarse la comida.
Igualmente se pueden usar juguetes interactivos, como las ruedas o laberintos, o los juguetes Kong.
Y ya sería ideal si reserváramos un ratito todos los días cuando el bebé esté tranquilo o dormido para jugar con el gatito.



¿Qué más debemos tener en cuenta?


Debemos de tener claro es que el gato no es causa de enfermedades del bebé. Hay muy pocas enfermedades que nos puedan transmitir los gatos, a pesar de su mala fama al respecto, e incluso varios estudios han demostrado su convivencia es beneficiosa para el desarrollo de defensas en los niños y que los niños que conviven con animales son menos susceptibles de desarrollar alergia hacia ellos. La mayor precaución que debemos tomar respecto a nuestro animal, es la desparasitación externa e interna regular. Siempre que usemos algún producto antiparasitario con el gato, es importante asegurarse de que no es nocivo para el bebé, por si éste toca al animal
 


Evidentemente es importante mantener limpia la casa, incluida la bandeja de arena del gato. Y sobretodo cuando el bebé empieza a gatear es recomendable que la comida y especialmente la arena del gato no estén al alcance del niño. Se pueden sacar a una galería con gatera, colocarlas en un lugar alto y seguro para el animal, poner areneros cerrados...

Si tenemos miedo de que el gato pueda arañar al bebé lo mejor es cortar las uñas al gato a menudo. Si esto nos da mucho miedo, también existen fundas especiales de silicona que se pegan a las uñas de los gatos.



Por otra parte, tendemos a pensar que los animales pueden sentir celos de los bebés. Los expertos dicen que los celos es un sentimiento coplejo que no se da en animales, pero que tendemos a asociar con ellos por nuestra costumbre de humanizarlos. Como hemos dicho, aunque no sean exactamente celos, el gato puede variar su comportamiento a causa del estrés y del cambio, por lo que es importante intentar mantener sus rutinas dentro de lo posible y seguir los consejos anteriores.



En cualquier caso, la llegada de un bebé es una experiencia increíble de felicidad y amor, y nos cambia la vida a todos, incluyendo las mascotas, por lo que debemos tener en consideración todo esto y tratar de ser lo más comprensivos y razonables posibles con nuestros animales en estas situaciones. La llegada de un bebé no es motivo justificable para deshacerse de una mascota, a no ser que el niño venga con problemas alérgicos graves a los animales, lo cual precisamente es muy raro si conviven con ellos desde el primer dia.
En el Centre Veterinari Bitxos estamos para resolver cualquier duda que te pueda haber quedado al respecto. 


Desde el Centre Veterinari Bitxos esperamos que esta información te haya resultado útil. Si tu animal necesita atención veterinaria, puedes pedir cita previa en el 961131539 y estaremos encantados de atenderos.
 

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